viernes, 12 de abril de 2013

Piratería y derechos de autor



Una infracción de copyright o violación de copyright es un uso no autorizado o prohibido de obras cubiertas por las leyes de copyright de forma que violen alguno de los derechos exclusivos del autor, como el derecho de reproducción o el de hacer obras derivadas.
También es habitual el abuso del término piratería, a menudo de forma peyorativa, para referirse a las copias de obras sin el consentimiento del titular de los derechos de autor. El físico Richard Stallman y el experto en propiedad intelectual, Eduardo Samán, entre otros, argumentan que el uso de la expresión piratería para referir a las copias no autorizadas es una exageración que pretende equiparar el acto de compartir con la violencia de los piratas de barcos, criminalizando a los usuarios. La Free Software Foundation incluye esta acepción del término en su nómina de expresiones a evitar en materia de derechos de autor.
La “piratería”
Piratería de usuario final
La piratería de usuario final tiene lugar cuando una única copia con licencia de un software es instalada en diferentes computadoras. Otra forma común de piratería de usuario final ocurre cuando se utiliza una versión “crackeada” del software. Siendo este aquel en el que el usuario ingresa una clave de registro (que invalida la protección de copia), o códigos clave generados ilegalmente que desbloquean una versión limitada.
Piratería de revendedor
La piratería de revendedor ocurre cuando un revendedor distribuye copias de un único software a diferentes clientes; eso se da principalmente con los sistemas operativos y software precargados en computadoras nuevas. El usuario no recibe los discos, manuales y registro del software. La piratería de revendedor acontece también cuando se venden versiones falsificadas de software, imitando embalajes, sellos y documentos del software original. Los signos que indican piratería de revendedor son varios usuarios con el mismo número de serie, falta de documentación original, una configuración incompleta y la ausencia o insuficiencia de documentación original.
Dicha piratería esta enfocada directamente al animo de lucro y se hace valer de paises subdesarrollados para realizar dichas copias o falsificaciones y distribuirlas ilegalmente por medio de mafias ilegales junto a variados productos falsificados.
Violación de marca registrada
Esta infracción sucede cuando una empresa no acreditada se presenta como negociante autorizado, técnico, proveedor de soporte o revendedor, o usa indebidamente un nombre de marca registrada.
La piratería de Internet:

Ocurre cuando se pone a disposición de los usuarios una transferencia electrónica de software con derechos de autor. Operadores de sistemas y/o usuarios ponen a disposición materiales con derechos de autor en Internet para que otros puedan copiarlos y usarlos sin la licencia correspondiente. Frecuentemente, los hackers distribuyen o venden software “crackeado”. El creador no recibe ninguna suma de dinero por su software distribuido de esta manera. Es una violación de los derechos de autor del creador.
Actualmente es la práctica más popular puesto que el acceso a Internet y a dichos contenidos es ilimitado y con el único impedimento se encuentra el poseer una línea de conexión y un navegador web.

Copyright y Copyleft
Todos los textos y fotos tienen derechos de autor, y a sus creadores les protege el ‘copyright’. Si el autor no alega nada en contra, sólo él ostenta todos los derechos sobre su obra durante su vida y hasta setenta años después de su muerte. Esto implica que sólo el autor o sus herederos pueden hacer copias de la obra, reproducirla, interpretarla, crear obras derivadas o presentarla públicamente. El que quiera usarla debe pedir permiso. Las únicas excepciones son el derecho de cita (que permite reproducir fragmentos) o la copia privada, sobre la que se mantiene una gran controversia sobre su extensión.
El creador también puede renunciar al ‘copyright’ y que su obra pase al dominio público. Pero también hay una tercera alternativa: las licencias ‘Copyleft’, que permiten al autor definir un amplio rango de posibilidades para concretar cómo quiere que se utilice su obra. La licencia ‘Copyleft’ más popular es ‘Creative Commons’. Las obras con ‘Creative Commons’ (exhiben la sigla CC) permiten su copia y distribución por parte de otros usuarios, pero con las acotaciones, conocidas como atributos, que decida el autor.
Las limitaciones son las siguientes:
  • ‘Attribution’: exige la cita del autor de la obra.
  • ‘Noncommercial’: obliga a que el que la copie no pueda obtener beneficio económico.
  • ‘No Derivative Works’: la obra se debe distribuir sin modificaciones (por ejemplo, una foto con esta licencia no se puede utilizar en un collage).
  • ‘Share Alike’: exige que todas las obras derivadas se distribuyan siempre bajo la misma licencia del trabajo original (por ejemplo, prohíbe que un libro con copyright se ilustre una foto CC). Estos atributos son combinables para que el autor se haga la licencia a su medida.
Los “grandes” de las descargas
Napster
Servicio de distribución de archivos de música (en formato MP3) Uno de los pioneros de las redes P2P de intercambio creado por Shawn Fanning y Sean Parker. Su popularidad comenzó durante el año 2000 pero fue creado en junio de 1999.
Su tecnología permitía a los aficionados a la música compartir sus colecciones de MP3 fácilmente con otros usuarios, lo que originó las protestas de las instituciones de protección de derechos de autor.
En el 2000, A&M Records y varias otras compañías discográficas demandaron a Napster, por contribución indirecta a la violación de derechos de autor bajo la Digital Millennium Copyright Act en Estados Unidos. La industria musical haría las siguientes afirmaciones acerca de Napster:
  1. Sus usuarios estaban directamente infringiendo los derechos de autor;
  2. Napster era responsable por contribuir a las infracciones de derechos de autor; y
  3. Napster era responsable por violación indirecta a los derechos de autor.
La corte encontró a Napster responsable de las tres afirmaciones.
La guerra de redes
FastTrack, eDonkey y Gnutella las tres redes de intercambio de archivos mas populares entre los usuarios, aumentaron la cantidad de clientes con el cierre de Napster por orden de la justicia estadounidense.
Con variaciones en su funcionamiento dichas redes se basan el los protocolos p2p para el intercambio de archivos y los gestores mas conocidos son Kazaa, eMule y Ares.
No quedando al margen de la ley también alguna de estas redes han sido cerradas por los incumplimientos de las leyes de derechos de propiedad intelectual, como el caso del programa eDonkey2000 que finalizo su servicio en 2006 para evitar un juicio por dichas violaciones.
Dichas redes vieron disminuidos el número de usuarios por la utilización de Spyware en los gestores para utilizar dichas redes que recopilaban información del usuario y favorecían la aparición de publicidad en los navegadores.
Junto a la proliferación de archivos corruptos ya no es un sistema de descarga tan utilizado.
Foros de enlaces
Servicios de almacenamiento masivo en la red como Megaupload o Rapidshare son por medio de cuentas gratuitas en estos momentos la opción favorita para compartir archivos.
Un usuario puede almacenar gratuitamente archivos de hasta 1Gb pudiendo ser descargado también de forma gratuita y anónima por medio de una URL y con la facilidad de necesitar únicamente un navegador web. También se ve aumentada enormemente la velocidad de descarga.
Puesto que ser trata teóricamente de un sistema privado de almacenado no existe ningún método de búsqueda de archivos de modo que han proliferado las páginas web que se encargan de relacionar un grupo de urls con el archivo que se desea descargar.
Ley Sinde
Hasta ahora, el procedimiento para perseguir los delitos relacionados con la propiedad intelectual consistía en denunciar una página al juzgado y esperar a que el magistrado emitiera una sentencia condenatoria ajustada a derecho. Esto representa lo habitual y deseable en cualquier estado de derecho regido por el imperio de la ley. Sin embargo, los jueces han sentenciado muchas veces que las webs de enlaces no son ilegales y que no vulneran ningún mandamiento legal referido a los derechos de autor. Sus enlaces son meros datos que indican donde encontrar una obra pero ellos mismos no la contienen ni suponen difusión pública de dicha obra. Tras unos 40 casos de denuncias fallidas por parte de las asociaciones pro-derechos de autor, y viendo que el poder judicial da la razón a los internautas, decidieron presionar al gobierno para sortear a los jueces y diseñar una nueva estrategia que les permita cerrar páginas.
La ley crea la Comisión de Propiedad Intelectual dependiente de Cultura que será la que reciba una denuncia de un autor o particular contra una web de descargas. Estará compuesta por un representante de Cultura, por un representante de los usuarios y por un juez de “reconocido prestigio”.
Posteriormente se advertirá al propietario de la página denunciada de que debe retirar los enlaces o contenidos que, a criterio arbitrario de propia comisión, violan la propiedad intelectual.
Si la página web no retirara los contenidos considerados ilegales, la Comisión acudirá a la Audiencia Nacional, en particular los juzgados centrales de lo Contencioso administrativo, que deberá decidir en un máximo de 4 días sobre el cierre.
En el proyecto de Ley destaca el siguiente párrafo: “La sección podrá adoptar las medidas para que se interrumpa la prestación de un servicio de la sociedad de la información o para retirar los contenidos que vulneren la propiedad intelectual por parte de un prestador con ánimo de lucro, directo o indirecto, o de quien pretenda causar un daño patrimonial“.
Una vez cerrada la página, el dueño de la misma podrá interponer recurso para que un juez decida si merece el cierre o, por el contrario, ha sido una acción temeraria por parte de la Comisión.
Datos
Se estima que en 2006, hubo pérdidas por 40 mil millones de dólares por la piratería de softwareen todo el mundo. Un 66% del software instalado en latinoamérica es pirata (2 puntos porcentuales menos que en 2005). En tanto, a nivel mundial es de un 35%.
En Argentina, el 75% del software instalado en 2006 era software pirata, produciendo pérdidas por 303 millones de dólares.
En Brasil, el 60% del software es pirata, produciendo 1.148 millones de dólares en pérdidas.
En México se produjeron pérdidas por 748 millones de dólares, en tanto en Venezuela se perdieron 307 millones.
En EE.UU. el 21% del software instalado es pirata produciendo 7.300 millones de dólares en pérdidas. En China, en tanto, se produjeron pérdidas por 5.400 millones de dólares con una tasa de piratería del 82%. Francia, 45% de piratería y pérdidas por 2.700 millones.
Otras tasas de piratería: Venezuela 86%, Paraguay 82%, Bolivia 82%, Panamá 74%, Perú 71%, Uruguay 70%, Colombia 69%, Chile 68%, Ecuador 67% y Costa Rica 64%.
Consecuencias
¿Por qué unas empresas protegen sus productos con fuerte tecnología anti-copia, mientras a otras no les importa que se copien los suyos? A esta pregunta ha intentado dar respuesta la economista Karen Croxson en la Annual Conference of the Royal Economic Society. Según la exposición de Croxson, cuando alguien copia sin autorización una película, una canción o un programa protegidos por derechos de autor, en realidad está ayudando a su creador, ya que al decírselo a sus amigos, y a los amigos de sus amigos, está realizando una campaña promocional del producto. Puesto que no se tenía una intención real de comprarlo, no se está produciendo realmente ningún daño económico a las compañías, que no deberían incluir en sus cuentas los supuestos ingresos que dejan de percibir. La única amenaza real para las ventas sería el caso en el que los verdaderos compradores se sintieran tentados a copiar el producto en lugar de comprarlo.
En relación a la industria musical, para la mayoría de músicos su verdadera fuente de ingresos está en la actuación en vivo, no en la venta de discos.Por tanto, para algunos, la disponibilidad del material de los músicos favorece la afluencia de público a sus conciertos. Uno de los medios que favorece esa disponibilidad del material hoy en día es el uso de software P2P que permite a sus usuarios compartir ficheros a través de Internet, si bien muchos esperan que los músicos comiencen a abandonar el concepto de disco grabado para ofrecer su material de formas alternativas (como, por ejemplo, descargas a través de FTP o similares), pudiendo fijar precios por pieza/canción o grupo de piezas mucho más bajos que los actuales precios de CD.
Sin embargo, la mayoría de las grandes compañías, y asociaciones de autores, e intérpretes best-sellers, no están de acuerdo con este punto de vista y aluden a la pérdida de puestos de trabajos que se producirá en la industria del sector debido a esta actividad. Además defienden el derecho de los autores a recibir compensación económica por la utilización de su obra, por un tiempo indeterminado, criticando las actuales limitaciones temporales.
Documentación

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